OPINIÓN:: Educación para el desarrollo económico sostenible

Si no se dispone de un presupuesto que garantice calidad educativa, nuevas universidades o tecnológicos no contribuirán en el crecimiento económico

Uno de los principales retos del Perú es lograr el desarrollo sostenible acompañado de crecimiento económico. Lograrlo implica desarrollar políticas de inclusión que permitan a los jóvenes insertarse en el mercado laboral, lo que nos conduce a analizar la problemática de la formación superior técnica y universitaria en el país. El Consejo Nacional de Educación señala en el balance 2007 y 2010 que la «Educación Superior no estuvo en la agenda de prioridades del gobierno anterior» y reconoce que «hubo muy pocos avances y que han quedado muchos temas pendientes». Por tanto, un reto del gobierno en educación es poner sobre el tapete políticas que solucionen integralmente el problema de la educación superior en el país.

Según el censo Universitario del 2010 (INEI-ANR), existen 100 universidades, 35% son públicas y 65%, privadas. Entre 1996 y el 2010 crecieron las universidades privadas en casi un 75%. Las universidades y filiales públicas y privadas cubren el 100% del territorio nacional. De ellas, 88 están en Lima; en Junín, 29; Cajamarca, 25; Puno, 24; Ica, 24; Arequipa, 21, etc.

En el último año del gobierno de Alan García, el Congreso creó 13 universidades en el tiempo relámpago de un año, todas sin presupuesto o locales propios, salvo la Universidad Autónoma de Los Olivos, con un mix público-privado, cuestionado por algunos.

Lo cierto es que estos improvisados proyectos no responden a un análisis de mercado que identifique las potencialidades de producción locales, regionales o nacionales y su relación con el empleo, tampoco a las proyecciones de los puestos de trabajo que serían más demandados en los próximos años y mucho menos responden a las tendencias del mundo económico.

La creación de universidades supone nuevas oportunidades para los jóvenes. Sin embargo, la mayoría de profesionales que egresan de ellas no tienen espacio en el mercado laboral. Lo mismo sucede cuando se crean institutos tecnológicos públicos o privados. La dotación de recursos económicos, infraestructura, bibliotecas, laboratorios, salas de cómputo, etc., son claves para responder a las exigencias del mundo laboral, cuyo déficit en el Perú es de 42%, según fuentes internacionales.

Si no se dispone de un presupuesto que garantice calidad educativa, nuevas universidades o tecnológicos no contribuirán en el crecimiento económico. Ahora que el Perú está en la vitrina global es urgente que los futuros profesionales y trabajadores tengan las competencias necesarias para garantizar la competitividad de las empresas y puedan lograr ser incluidos en la bonanza económica que se visualiza para el Perú en los próximos años.

Del mismo modo, corresponde a los hacedores de las políticas educativas en el país corregir y velar para que las entidades de educación superior que operan y se decidan crear en el futuro respondan a nuestras reales necesidades de capital humano. Así mismo, se asignen los presupuestos necesarios para consolidar la educación superior pública ya existente y se destine en la Comisión de Educación del Congreso a personas que tengan un real compromiso en mejorar la educación superior técnica y universitaria y la competitividad en el país y que estén ajenos a todo interés empresarial, tal como lo ha solicitado el presidente de dicha comisión. Finalmente haciendo eco al Consejo Nacional de Educación «es necesario impulsar un sistema integral y articulado de la educación superior en el país entre universidades, institutos superiores y escuelas superiores; con un ente rector autónomo que diseñe, implemente y supervise el cumplimiento de políticas y aseguren la calidad».

Por: Sara Encinas/ SNV Perú

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